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Así lo dijo el presidente de Costa Rica en una reunión a puerta cerrada en la pasada Cumbre de las Américas.

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.
También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo.
 
Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

I just read a post made by Dr.C. on his Hermes Blog. The reason I did so, well I usually read this blog, I don’t read Patton, I don’t read almost any blog, I read very few, the ones that I feel have something. In fact I hate this trend of following, and reading what everyone’s reading. It just happens everywhere. Let’s take Twitter as an example, many, many people are using Twitter, the number of users just grows and grows, and users just go in, look for few friends and try to “follow” the “most followed” person on twitter. They argue many reasons, like they are interested on what they say, or stuff like that. But I believe that in tons of applications of the known web 2.o, people are just using it on a fashion driven way. I mean, in most of the applications there is no substance. I believe that in most cases, as Dr.C mentioned, we are not adding any value; we are not generating any value back to society. Most of this fashion driven web 2.0 impulse is just based on the deep desire to gossip on a much bigger scale than we (human kind) have done before. We are impulse driven.

As an example, I went to SXSW interactive, on the first Saturday, and went out totally disappointed. Last year Twitter was the big attraction on this event. This year was supposed to be mebbo. What would be next year? I saw many people making money, no doubt, I went to a room sponsored by Microsoft for bloggers, with food and everything, quite a lot of “famous” bloggers and that’s it. Nothing else was happening besides people talking and boosting all the way around. What I saw was just simple humans using a tool (blog) for their particular benefit. Then I went to some conferences, about metadata (absolutely disappointed!), and about different applications for web 2.0 (even more). 

I don’t want to leave the impression that Web 2.0 is worthless, I deeply believe that there are several good ideas out there, like wiki and stuff. But for more of what I have seen, I believe that we are seeing the same we saw in the 90’s with the DOTcom bubble. A lot of people doing easy money out of a non well understood business.

As a final recommendation, we need to stop putting names on the Web, I can take it with the 2.0, but 3.0??? WTF!! Where is a definition of that? Well is here and is quite different of what “common” people think, it’s about applications, the connectivity between them and how people will share them, it’s not about virtual worlds or things like that!

 Final note: please use your resources with wisdom, don’t follow just because everyone is following, and construct, interact, and stop being fashion driven.

By the way, I saw this on SXSWradiotalk


I’ve been thinking about writing a post to reply to Hermes’ last post and to tell him that pocketPC is not an OS. As far as I remember (for the last 6 years) all pocketPC’s have been running Windows mobile, and actually they started this trend when they decided to step aside from the most used PalmOS for handheld devices. So, first, pocketPC is not an OS, and well on the market is also Android OS from Google. Second comment I wanted to make for that post, well is simple I think that US market is fashion driven, this means that the market impulse you to buy the latest version of the same thing you already have but this latest version solves some problems of the previous version, and well, net year you will need to buy the next version that solves all other new problems that were created, but still is cool to have, and well since you need to have the last version of different things that do basically the same thing but in different ways, well you buy another product. So in the end you have one smart phone to listen music, another one to read e-mails, and both to make calls, surf the web, and etc. Well both do exactly the same, just the same. So in the end you have users that have 2 or 3 of those devices, without any valid reason. So my advice, as always, buy based on your needs, ask yourself if you need to send this email today meanwhile you are having a dinner with your family, or when you are having some beers with friends. Do not buying fashion driven, buy use driven, buy smart.

But well the real reason of this post is that I just saw something that I consider fantastic, it’s called the sixth sense project, and was presented on a conference. I always try to thing what would be the next big thing coming and is pretty hard to come up with ideas, everything seems to be device centered and well, is hard thinking that you don’t need to invent a new device. Everything also seems to be converging, that’s why the cell phone now allows you to go on Internet, listen music, work on different files, etc. But as I was saying, I just saw something magnificent, that answer to a question that may seem stupid “can we come up with a sixth sense?” something that allows us to use the power of information on the web everywhere we go? every time we need? Well the first thing came to my mind was (well the smartphone, duh!) but Pattie Maes & Pranav Mistry came up with something incredible. If you want more info, go to TED

more about “Pattie Maes demos the Sixth Sense | V…“, posted with vodpod

Lunes, 10am, Houston, TX. Mañana soleada, un poco fria para ser marzo ya en Houston, el clima está un poco loco, bueno, eso ya lo saben todos. Sacar la basura, consultar la dirección del consulado de Colombia en Houston, encendido del carro, cinturón de seguridad y como decía la propaganda, todo bajo control. Llegada al consulado alrededor de las 10:45am, gente esperando, dos señoras, detrás de la ventanilla, atendiendo a ritmo colombiano. Definitivamente uno se siente en la tierrita, mucha gente esperando, no hay instrucciones de qué hay que hacer, y varias personas agolpadas, haciendo preguntas, las dos señoras van y vienen trayendo fotocopias, pasaportes, y otras cosas varias. Después de 15 minutos me logro acercar a la ventanilla, y pregunto que cómo cambio mi cédula “vieja” por la que ahora el gobierno colombiano decidió era la “nueva” y única válida. Si señor, firme acá en está hojita que vamos atendiendo por orden de llegada, firmo, y hay como 20 turnos para llegar a donde yo quedé en la dichosa lista. 

Luego de 30 minutos me doy cuenta que el asunto va para largo. Se siente que la burocracia colombiana se extiende hasta las mas pequeñas oficinas “over seas”. Salgo de la oficina unos 20 minutos para tomar algo, vuelvo y nada, todavía lejos en la lista. Hay gente que la atienden antes que a mi, ancianos, embarazadas y gente con bebes de brazos. Claro, ellos son los colombianos “vivos” todos se trajeron al chino para agilizar el tramite. Será que me valen una barriga e´ trapo? Yo puedo decir que estoy esperando 8!

2 horas y media después nadie me ha atendido. Me pregunto, para que carajo hay que cambiar la cédula. Yo entiendo que la de mi mamá (blanca, plastificada, escrita a máquina) sea fácil de falsificar, pero la mia es de las que el código de barras es en 2 dimensiones. Ah! cierto, ahora el código de barras es en 3 dimensiones, y tiene mejores hologramas, claro, entonces ahora es imposible de falsificar. Y como todas las notarías tienen un lector de código de barras para cédulas. El cambio me parece una pendejada, un capricho gubernamental que no aumenta la seguridad para la gente, no disminuye las cedulas falsificadas, y en general no va a cambiar nada, bueno, salvo millones de colombianos haciendo estos trámites pagados “gratuitamente” por el gobierno, una platica que sale fácil de los impuestos para el que renueva las cédulas.

Finalmente me decido a preguntar porqué la demora. “Le puedo hacer una pregunta?”, contesta la señora detrás de la ventanilla: “hasta dos le permito” (gracias!). Por qué la demora? vamos atendiendo en el orden de la lista… Hmm bueno, y la segunda pregunta, cómo hago para renovar mi pasaporte y hasta cuándo tengo para renovarlo? Bla, bla, bla… y son 117 USD para renovarlo. Hmm 117 dólares son lo equivalente en pesos (hoy)  a $298.935 COP. En el website de gobierno en línea aparece el dato del costo del pasaporte en territorio colombiano (http://www.gobiernoenlinea.gov.co/tramite.aspx?traID=201), la suma es $73.000 COP. Es decir que a hoy, la diferencia entre cancelarlo en colombia o en un consulado es de 4 veces. Es 4 veces más caro estar en el exterior que en Colombia. Alguien me puede explicar en que (“#$%$”%”#tas) carajos se gastan los otros $225.935? Además del pésimo servicio en el consulado, de las 3 horas que tuve que esperar y jamás me atendieron (me mamé de esperar y tenía cosas más interesantes que hacer) me podrían explicar el detalle de los $225.000 pesos?

En este caso, el servicio del consulado es pésimo, me obligan a cambiar una cédula que en la realidad no va a implicar nada ni para hacer negocios, ni para la vida diaria, y me cobran el valor del pasaporte 4 veces más caro de lo que es en Colombia. El resultado, toda la burocracia posible de un país en vías de desarrollo, el sobrecosto sin ninguna razón. Y yo, bastante disgustado con estos procedimientos. Gracias por leerme en mi katarsis!

I just want to say that it’s sooo true!
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Attending to a class at the school we are reviewing some “emerging technologies” for teaching, learning and research. I must say the class is quite a challenge for professors since they have a huge collage of backgrounds and experience with technology. 

Also must say that some of the ideas of my fellow students look not like seeking the appropriate tool to solve a problem, but like seeking a hard problem to be solved with a not really adequate tool.

 

In this case we are reviewing e-portfolios, here my thoughts regarding this tool and a possible problem to address with it (am I falling on the same mistake of my fellow partners? may be!)

 

“In this week I was trying to come up with a teaching/learning situation and a problem to be addressed. The problem may be how to improve the mentoring and feedback of the students of a given class.


Let me describe my main supposition: students learn better if teacher give better feedback, and also if parents do proper follow up, but I think that the best way students at any age learn may be by the influence of other students, peer review feedback is very important in social behavior as we have seen from peer reviewed literature to social network communities. Therefore e-portfolios may allow the construction not only of the student’s future portfolio, or of an instrument of parental follow up, but also a social network community of scholar role modeling.

The technology (I still think that e-portfolios may not be the best approach) in this case is e-portfolios, that allow a multimedia (audio, video, text) creation of content. It may (in the case of Mahara) and should for this case study allow the construction of a social network.

The theorical part of this idea may be based upon Bloom’s theory. Basically on 2 of its domains, the affective and the cognitive (since all the domains may be related). Social networks influence values in students, they care about what others can see about them, they are aware and they may tune up their attitudes and give them different values. On the cognitive side peer reviewing may allow students to do analysis and in some cases synthesis and evaluation comparing their own works with others.”

You can take a look of my e-portfolio here (is really in scratch!) http://mahara.org/user/view.php?id=531

La caricatura lo dice todo, pilas porque el poder de convencimiento de este señor ha llevado a que algún columnista de El Tiempo lo defienda y por ahí también lo candidatizaron al premio Nobel de Economía…

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Hace casi dos años Hector Abad Faciolince escribio el artículo que usted, querido lector, si es que hay alguno, encontrará abajo. Hoy, acá en EEUU se puede observar como en realidad a los contribuyentes les van a sacar mas impuestos para recuperar el sistema financiero, mientras el sistema de salud esta como uno de los peores. Si señores y Hector Abad tenía razón.

Hay otras teorías

Sapolski, profesor de neurología en Stanford, resume lo lesiva que es para la salud la extrema desigualdad: la pobreza enferma

Por Héctor Abad Faciolince

Vivimos en la dictadura de los econo-mistas y de los administradores de empresas. Antes el mayor orgullo de las familias era tener un hijo con un doctorado en medicina interna. Hoy vivimos en el reino de los vástagos con MBA (dígase siempre en inglés y por las siglas, “em bi ai”, que en castellano quiere decir maestro en administración de negocios). Cuando en Colombia había Ministerio de Salud, era común que el Ministro de este ramo fuera un médico. Un médico dedicado a la medicina; un médico empeñado en defender el bienestar de la gente, o, como lo definía Rudolph Virchow, “un abogado de los pobres”.

Como ahora los médicos han bajado muchos escalones en la escala del prestigio, ya ni siquiera hay Ministerio de Salud, y los ministros que administran nuestra terrible desprotección social suelen ser economistas. Si son médicos, para que les perdonen su profesión, tienen que estar especializados en gerencia de mercadeo, o en economía, o en administración de recursos humanos, o en las tres. Mejor dicho: tienen que hacer de la medicina un negocio.

Los médicos son locos que claman en el desierto. A los economistas se los escucha y reverencia como si fueran los brujos de la tribu. Sus intervenciones suelen empezar siempre con la misma frase, que es como el anuncio de que a continuación se expondrán algunos versículos del Evangelio: “Según los últimos hallazgos de la teoría económica…”, y en seguida el ‘pontífice’ expone los dogmas inexpugnables del neoliberalismo: inversión extranjera, retorno bursátil, crecimiento económico, estabilidad financiera, estímulos tributarios… Traducido al lenguaje corriente: exenciones y regalos a los grandes empresarios y patadas en el culo a los que trabajamos.

Cuando los bancos (privados) tienen una crisis salvaje, los economistas saltan a las primeras páginas de los periódicos y dicen que ante la amenaza de una quiebra del sistema financiero, todos los ciudadanos tenemos que salvar a la banca. Y nos clavan a todos el 4 por 1.000, que pagamos como borregos. Si entra en crisis la salud, en cambio, a los economistas no se les ocurre salvar el sistema de salud con un impuesto específico: su fórmula es privatizar los hospitales.

Hay ejemplos de privatizaciones que son una porquería: el transporte público está en manos de privados. Miles de buses con rutas adquiridas mediante sistemas mafiosos y corruptos. Caos en el tráfico, contaminación ambiental, guerra del centavo, accidentes de tráfico, y para colmo, un pésimo servicio. ¡Viva la empresa privada! Hay ejemplos de empresas públicas exitosas: EPM es una de las compañías más sólidas del país, y este año le está regalando a Medellín una decena de colegios públicos con instalaciones que ya se quisieran muchos colegios privados. No sé si Ecopetrol será exitosa o no. Lo que sí sé es que el año pasado le transfirió al fisco nacional más de siete billones de pesos, y que tuvo las ganancias más grandes de su historia. ¿Demasiada platica en manos públicas, cierto?

Si los médicos fueran respetados en este país, o si fueran capaces de hacerse respetar, podrían exponer criterios “según los últimos hallazgos de la teoría médica” y callarles la boca (la bocota) a muchos economistas y administradores de empresas. Acabo de leer, gracias a un médico especializado en las enfermedades derivadas de las hormonas del estrés, un interesante artículo publicado en la versión castellana de Scientific American. Robert Sapolski, profesor de biología y neurología en Stanford, resume los hallazgos de lo lesiva que es para la salud de todos la extrema desigualdad social. En resumen: la pobreza enferma.

Aquí vivimos en el reino de la exhibición de los opulentos: los paracos desmovilizados se movilizan en Hummers, rodeados de hombres armados, humillando a los ciudadanos de a pie. Esa es la típica situación que produce estrés sicosocial en los que están por debajo. Los peatones ante ellos somos como cucarachas asustadas: y eso es lo que más enferma, el estrés permanente al que nos someten los prepotentes. Dice Sapolski: “Cuanto mayor sea la brecha económica que separa los más pobres de los más ricos, peor será la salud media”. Cuanto más se enfermen los pobres, obviamente, peor le irá al Seguro Social. ¿No se les ha ocurrido pensar que las cifras del Seguro no cuadran por el exceso de desigualdad entre ricos y pobres? Claro que no, los economistas no piensan así.

A los ricos no les interesa invertir en bienes públicos (acueductos, hospitales, escuelas) porque ellos ya tienen asegurados esos servicios. ¿Qué beneficios va a sacar el dueño de Cocacola de que en un pueblo de Urabá construyan un acueducto? Dice Sapolski: “Cuanto más desigual sea la distribución de la renta en una comunidad, más incentivos tendrán los ricos para oponerse a gastos públicos destinados a mejorar la salud de la población”.

Bienvenidos a otros cuatro años en que la brecha existente entre ricos y pobres se ensanchará aun más; bienvenidos al reino que les quita impuestos a las ganancias del capital extranjero, y clava con el IVA a la clase media. Si los pobres y los enfermos aumentan, ya saben que se debe al mantra de los gurúes de la economía: estabilidad financiera, retorno bursátil, estímulo a la inversión, exención tributaria…”

Just for fun, and because is quite true!!

www.phdcomics.com

Bueno, semana con muchas cosas para discutir en un espacio tan corto, ahí les va y super rápido.

3 temas. Si ud no es médico puede pasar directamente al tema 2.

1. Medicina Basada en la Evidencia (MBE), esta llegó a mi vida como la verdad sobre todas las cosas de la medicina hace algunos años, y creo que aún permanece siendo enseñada sin mucha exactitud pero con mucho bombo en las escuelas de medicina. Más aún, permanece siendo utilizada como árma típica de tortura durante las revistas, revisiones de artículos o similares. Ah! gran mentira lo que nos vendieron hace años como la verdad hecha palabra sobre cualquier tratamiento o intervención no es tal. En cambio, tiene duras críticas que se pueden resumir en 5 puntos según Cohen en su Analisys of criticism of Evidence-Based Medicine”, estos son:

1.1. Sobreconfianza en el empiricismo (viene de la palabra empírico). Este hace referencia a la búsqueda de la MBE, de demostrar a costa de ensayos clínicos que una intervención es más o menos efectiva sin indagar a profundidad en la ciencia del asunto. Como por definición la medicina es una ciencia y se basa en las relaciones causa efecto, el ignorar esto e ir directamente a decir si algo funciona mejor o peor y más aún generalizarlo evaluando los resultados de una intervención puede ser un error.

1.2 Superflua definición de evidencia. Acaso alguien nos definió qué era evidencia para la MBE? Es más, diversos estudios han mostrado su incapacidad de demostrar que los ensayos clínicos controlados o que los meta-análisis sean una mejor forma de investigación que otras preexistentes. Es decir, no hay evidencia!

1.3. La Medicina Basada en la Evidencia NO está basada en la evidencia. La MBE asume que mejora la calidad de la atención en salud. Error! no existe evidencia al respecto!

1.4. La aplicación de las conclusiones extraidas de la MBE se reduce (o aplía según como lo quieran ver) a las enfermedades comunes. No es posible extrapolar conclusiones a enfermedades poco comunes (pues no hay suficientes pacientes para recoger suficiente evidencia) y además, esta evidencia corresponde a la prevalencia de, por ejemplo, una enfermedad en un lugar. Para extrapolar esta evidencia, es necesario conocer (más o menos a fondo) el teorema de Bayes, desconocido por la gran mayoría de los médicos.

1.5. Reduce la autonomía en la relación médico paciente, especialmente cuando los médicos se “casan” con la intervención de mayor evidencia sin tener en cuenta la opinión del paciente. Esto adquiere gran relevancia hoy cuando las decisiones compartidas en salud están tomando cada día más fuerza.

Por lo anterior, si usted está relacionado con la medicina, pues pilas, por que en una revista, en un club de revistas o por ahí sus internos, residentes, estudiantes o profesores lo pueden estar enredando con datos sin entender muy bien lo que le dicen. Como dice JGC Pilas!

2. .Net. No voy a hablar de programación, tranquilo!. Aunque he estado programando bastante quiero contar la historia de una conferencia a la que asistí del tipo que le vendió Word a Bill Gates. La historia es corta, el tipo es experto en negocios (estudió negocios) y además un duro en programación. El caso es que le estaba dando una conferencia a un montón de programadores (yo estaba medio de colado sin ser programador) y se notaba mucho como alguien que conoce del negocio y además conoce cómo se mueve su negocio abajo, el conferencista en este caso, difiere de aquellos que sólo o conocen el negocio, o conocen de cómo hacer el negocio. Una parte importante de triunfar en algo no sólo es saber cómo gerenciarlo, sino también conocerlo a fondo. Por ahí para los gerentes que no tienen ni idea de salud, o los programadores que no saben del negocio y ni piensan en el usuario final. Pilas!

3. Para terminar este largo post, si llegó hasta acá, hay una buena sorpresa que me encontré, de nuevo en youtube. Como esta semana fue un poco geek y me la pasé usando google, quiero que conozcan las definiciones de estas palabras de labios de una mujer muy atractiva, ella es la versión inglesa o norteamericana (no se muy bien) de nuestro queridísimo Profesor Super O. Acá están las definiciones.

Geek.

Google.

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