Sentimientos encontrados


Escribo esto acá porque siento que es algo que sencillamente me ahoga, algo que no me deja sentirme bien.

En primer lugar detesto que la gente de Colombia haya tomado partido por las personas, por los nombres y no por lo que está o no está bien, detesto que hayamos decidido entrar en un juego, de nuevo bipartidista, en el que se vale apuntar y señalar los defectos del otro sin tener la capacidad de reconocer a la vez sus virtudes, detesto que nos volvieramos hinchas enceguecidos de “A” o de “B” o de “u” y ya, detesto la poca reflexión, y detesto comer a medias y tragar entero. y detesto haberme convertido en lo que detesto.

Y como detesto eso, y aunque yo mismo he caido una y otra vez en la crítica al nombre más que a las acciones, hoy me parece muy adecuado decir que lo que sucedió ayer al rescatar a los secuestrados y sobre todo, el cambio de poder que se produjo en cuanto a la negociación con las FARC, que no son más que una verguenza para los nacidos en nuestro país, bueno ese cambio de poder, sin duda cambia el panorama, y de la suerte del país para tener una mejor posición que lleve a desmovilizarlas. Me alegra por las fuerzas armadas de Colombia, que hayan logrado una operación impecable sin haber tenido bajas humanas de ningún lado, me alegra muchísimo todo esto, y no puede evitar uno sentir una alegría gigante. La táctica empleada me recuerda el mismo modus operandi de las FARC, engañadas en su propio juego, me recuerda el secuestro de los diputados del Valle, que los metieron a todos en un bus so pretexto de estarlos evacuando de una bomba, pues bien, ahora a los ex-secuestrados los metieron en un helicoptero so pretexto de estarlos evacuando por una comisión humanitaria.

Pero no puedo dejar de pensar en los otros secuestrados, en si para ellos también habrá una operación tan impecable, o a ellos si les tocará el típico rescate a sangre y fuego que el gobierno siempre ha defendido, ahora con Ingrid de este lado, seguramente las cosas cambiarán.

En definitiva, por este lado, me aelgra por las fuerzas armadas, por los liberados, y no cabe más que felicitarlos a todos, incluso a Uribe, por jugarse una carta tan dificil de jugar y por un operativo de tal éxito.

Así es que felicitaciones por un lado, pero por el otro tampoco puedo dejar de pensar en todo lo que estaba ocurriendo en el país, no puedo dejar de pensar en las personas que han tomado partido de la persona, que se declaran Uribistas, y se niegan a ver los lunares, o peor aún los ignoran, no les importan, les resbalan, simplemente porque a estos les conviene. Se configura de este modo un matrimonio entre la conveniencia social y la idolatría ciega, que da como resultado el caudillismo barato. Esto, como colombiano hay que reconocerlo, y es la necesidad innata de esta raza (y tal parece que de los venezolanos, argentinos, chilenos y en general de los de estas latitudes), nos encanta endiosar, encaudillar, y por eso mismo hablamos del presidente como si se tratara de un equipo de fútbol, que es lo mejor, que le gana a todos, que si le ponen al frente a la España que ganó la eurocopa seguramente le da tres vueltas. Y nos volvemos eso unos colombianos que vivimos de las ilusiones pasajeras, de los caudillos del momento.

Y entonces depronto me siento como en los 90s cuando se desmovilizó el M-19 y todo parecía paz, y que se iba a firmar la paz, y que todo iba a cambiar, y que ahora si vamos para mejor, y depronto como una cachetada que hace que el cachete le arda a uno, nos damos cuenta que estamos infinitamente lejos de la tan anhelada paz, que a Pizarro lo matan en un avión y exterminan a la UP. O me siento como cuando Garzón estaba en diálogos con los actores del conflicto, y todo parecía que iba bien que ibamos para mejor de nuevo, y bam, otra cachetada, otra vez la cara roja, una camioneta estrellada contra un poste, y las ilusiones aplastadas contra el volante.

Y es muy simple, igual que los colombianos endiosamos, tambien endemoniamos cosas, gente, organizaciones, oposición, y todo lo que esté en contra de nuestro “dios” de momento. Así que es común escuchar cosas como que tenemos un “super presidente” o “Amo a Uribe” o “estoy orgullosa de ser Uribista” y muchas más mucho más fuertes, y nos olvidamos de las violaciones de derechos humanos, de la para política, de la yidis política, y de todo lo malo, igual que en el fútbol hoy nos sentimos campeones del mundo, le ganamos a Argentina 5-0 somos los mejores, nadie nos puede ganar, vamos a ser campeones en el mundial. Paaaam, cachetada, la realidad nos asalta, y las violaciones de derechos humanos ahí seguirán, y la guerra (y ojalá me equivoque infinitamente en esto) seguirá, por el simple hecho de que en nuestro país estamos peleando dioses contra demonios, uribistas, paracos, violadores de derechos humanos, etc; contra izquierdistas, farianos, mamertos y otros insultos más. Y no hemos podido pelear contra la realidad. Y la realidad es que esta guerra no se gana desapareciendo a las FARC, ni a los paras, ni a los recontra paras o aguilas negras, ni a las recontra FARC si algún día nacen unas nuevas, o como se llamen, esta guerra no se gana señalando malos y el Plan Colombia (tal vez lo único bueno que tiene) es que estaba hecho para pelear contra nuestro verdadero demonio, el demonio que carcome a nuestra sociedad desde mediados de los 70s, el narcotráfico, y ahora mismo los cultivos aumentan, y los narcotraficantes se hacen más fuertes, y no somos capaces de ver a México, donde la guerra del narcotráfico deja miles de muertes, y aprender que precisamente ese es el problema, el narcotráfico, es nuestro problema de fondo, es la raiz. Claro, eso más las injusticias sociales que se ocultan habilmente por los estadistas “aprobados” por el gobierno.

Mientras tanto, en medio del sentimiento de alegría mucha, nos enredamos en uribistas contra anti uribistas, nos metemos a la arenera, al palenque, a ver cual gallo acaba con cual, mientras atrás sentados y gritando otros son los que apuestan. Somos gallos en un palenque sin visión y sin memoria.

Creo que esta caricatura de Vlado resume bastante bien mis sentimientos del momento. Alegría, tristeza y preocupación por el futuro. Por la falta de memoria.

Vlado

Advertisements
This entry was posted in Política, Politics and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s